covid Archives - Colegio Oficial de Médicos de Melilla

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agosto 8, 2022 ColegioNoticias

El pasado viernes se notificaban en Melilla 646 casos activos por COVID-19. En los últimos 14 días, se concretaba, se habían registrado 428 contagios y dos fallecidos. En esos momentos en el Hospital Comarcal se contabilizaban 14 pacientes ingresados con coronavirus, estando uno de ellos en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Melilla, además, sufre la mayor tasa de incidencia acumulada de toda España (876,15 casos por cada 100.000 habitantes), y eso que ha bajado cerca de 100 puntos. Hay que recordar que esta tasa se mide en mayores de 60 años y son estas personas, y los pacientes inmunodeprimidos, trasplantados o que tomen fármacos inmunodepresores, los que deben extremar sus medidas de prevención contra el COVID.

De todas formas, no es un dato exclusivo de Melilla. La Asociación Española de Vacunología ya ha manifestado que entre los 60 y los 80 años hay un importante colectivo de personas susceptibles de tener un perfil de riesgo a la hora de contraer complicaciones severas por la infección. Su resumen es que el factor de vulnerabilidad más claro que tiene el COVID es la edad. Y en este mes de julio ha quedado demostrado en los casos registrados en Melilla.

En el Hospital Comarcal los pacientes ingresados con COVID han sido personas mayores, sobre todo tras los brotes registrados en el Centro Asistencial de la Gota de Leche y en la Residencia de la Tercera Edad. Estos casos, hay que puntualizar, tan tenido poca repercusión clínica por el COVID, pues en la mayoría de ellos se trataba de pacientes que acababan ingresados por otras dolencias. Ahora están aumentando los ingresos de pacientes inmunodeprimidos, por ejemplo, personas trasplantadas o que están tomando algún tratamiento inmunodepresor por alguna enfermedad autoinmune. Con estos pacientes el COVID sí está siendo más grave, con evoluciones hacia neumonías, y se están utilizando nuevos fármacos, como el Sotrovimab, y se están obteniendo buenos resultados. Se trata de anticuerpos para gente que o no está vacunada o tiene ya pocos anticuerpos porque se vacunó hace tiempo o por la inmunodepresión no alcanza unos niveles protectores.

Con todo, hay que seguir protegiendo a las personas mayores. Por ello cobra más fuerza la posibilidad cada vez más evidente de inocular una cuarta dosis a este sector de la población. La Sociedad Española de Inmunología considera que debe reservarse a personas con factores de riesgo de enfermedad grave, como mayores de 80 años y pacientes con ciertas enfermedades o tratamientos que comprometan su respuesta inmunitaria. Y en este capítulo Melilla está a la cola del país.

Vacunación en personas mayores

Según el Ministerio de Sanidad, en su informe de población vacunada por grupos de edad en las comunidades autónomas, en Melilla hay un alto porcentaje de ciudadanos vacunados, pero las cifras disminuyen según aumenta la edad. Por ejemplo, de 50 a 59 años están vacunados el 93,3% de los melillenses; de 60 a 69 el porcentaje se sitúa en el 92,7%; desciende al 88,6% en los melillenses de 70 a 79 años; y se sitúa en el 81,9% entre la población de 80 o más años. Destaca sobre todo este último dato porque en casi todas las autonomías el porcentaje para este tramo de edad está en el 100%. Sólo Ceuta, con un 84,4% de vacunados en los mayores de 80, está cerca de las cifras de Melilla.

Por último, y con la incidencia actual, hay que recordar que los consejos básicos prevalecen: buena higiene de manos y mascarillas en sitios con mucha afluencia de gente. Y a esto se añadiría lo ya mencionado, las personas mayores y los pacientes inmunodeprimidos deben extremar aún más sus medidas de prevención.

 


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mayo 19, 2022 ColegioNoticias
  • Solicita que los políticos tomen sus decisiones con responsabilidad y control sanitario y que los ciudadanos no se relajen

El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Melilla hace un llamamiento a la ciudadanía para que mantenga la cautela y precaución mínimas ante la subida de casos COVID. Y, sobre todo, se solicita que las decisiones políticas ante la reapertura de la frontera se amparen en la responsabilidad y el control sanitario.

La última actualización de datos COVID en nuestra ciudad reflejaba que los casos activos estaban ligeramente por debajo de la barrera de los 400 y con 7 ingresos hospitalarios. Y desde la Consejería de Salud Pública se ha indicado que Melilla “se encuentra en situación de riesgo medio de coronavirus”. Las estadísticas arrojan un claro incremento de la incidencia y, por ello, desde este colegio profesional se aboga una vez más por mantener vigentes todas las medidas de prevención, que empiezan en la responsabilidad de cada ciudadano, y que se han relajado tras la retirar la obligatoriedad de la mascarilla.

Además, el contexto de la ciudad autónoma varía con la reapertura de la frontera y el consiguiente tránsito de personas de un país a otro. El ICOMME considera acertadas las exigencias sanitarias impuestas, ya que “las personas, a partir de doce años de edad, que lleguen a España por vía terrestre a través de los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla, deberán disponer de uno de los siguientes certificados sanitarios:

a) Certificado de vacunación, que confirme que el titular ha recibido una pauta de vacunación contra la COVID-19 válida.

b) Certificado de prueba diagnóstica, que confirme que el titular se ha realizado una prueba diagnóstica negativa.

c) Certificado de recuperación, que confirme que, tras un resultado positivo de una prueba diagnóstica, el titular se ha recuperado de una infección por el SARS-CoV-2”.

Son medidas coherentes, pero que no garantizan el freno de contagios. Nos alegramos de que sean ahora muchos los melillenses que se vacunan, aunque lo hagan para responder a la exigencia de un trámite burocrático. Consideramos que debían haberlo hecho mucho antes, había vacunas a su disposición, por responsabilidad social. Pero nunca es tarde si la dicha es buena.

No olvidemos que la precaución es la mejor medida.

 


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enero 14, 2022 Noticias
  • La mayoría de los contagios se están produciendo en el ámbito privado y por contactos estrechos

  • El Colegio ve crucial mantener una buena ventilación en bares y restaurantes y ahora aprecia ineficaz el pasaporte COVID

  • Insiste en la necesidad de aumentar el índice de vacunados en el tramo de edad de 5 a 11 años 

El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Melilla considera ineficaces las nuevas medidas implementadas por la Consejería de Políticas Sociales y Salud Pública para reducir la incidencia de casos COVID. Las nuevas normas, a su vez, repercutirán negativamente sobre la hostelería, sin ser este sector el culpable del aumento de casos. 

La Administración local ha anunciado que, a partir de este sábado, bares y restaurantes tendrán que reducir su aforo interior al 50 por ciento y no se podrá consumir en barra, al menos hasta el próximo 28 de enero. Estas restricciones, sin embargo, llegan cuando parece que el pico de la sexta ola ya se ha alcanzado en Melilla y el impacto será mínimo.

“La medida no va a tener ningún impacto notorio sobre la incidencia. Es decir, cuando vas a un restaurante y te contagias, lo haces por la gente con la que comes, no por la mesa de al lado. El impacto va a ser mínimo, igual que con las mascarillas al aire libre”, manifiesta Justo Sancho-Miñano, presidente del Colegio.  

“Estas medidas, lo único que van a hacer es perjudicar a la hostelería y tampoco van a parar los contagios”, subraya el secretario del Colegio, César Feliu, que sí insiste en la necesidad de mantener una buena ventilación en estos locales. 

La mayoría de los contagios, remarcan ambos médicos, se están produciendo en el ámbito privado y por contactos estrechos. Además, el porcentaje de vacunación es muy alto en Melilla, de manera que ambos sentencian que “este tipo de restricciones no llevan a nada”.

Desde el Colegio de Médicos en su día se apoyó la implantación de pasaporte COVID, pero las circunstancias y los datos han cambiado. Por ello Feliu, ante la reiterada exigencia del mismo para acceder a la restauración, explica que “no tiene mucho sentido porque estamos viendo que el 90% de los contagiados están vacunados” . Eso sí, en estos casos los síntomas son leves, precisamente gracias a la vacuna. El secretario del Colegio tampoco aprecia sentido en la reducción en los interiores del 75 al 50 por ciento de aforo. 

Desde el Colegio de Médicos, por el contrario, se insiste, por ejemplo, en la necesidad de mejorar los índices de vacunación infantil para aquellos menores que tienen entre 5 y 11 años. En este aspecto Melilla se sitúa en el vagón de cola nacional, con sólo el 27,5% de este tramo de población vacunado con al menos la primera dosis. La tónica es nacional porque la previsión del Gobierno central era que a 7 de febrero se hubiera inoculado la primera dosis al menos al 70 por ciento de estos menores y a día de hoy la tasa está en el 38,3%. 

Se aboga, una vez más, por apelar a la responsabilidad, pero no sólo individual, si no también a la colectiva a la hora de utilizar los recursos sanitarios para no saturar ni el servicio de Urgencias ni la Atención Primaria. 

VALORACIÓN César Feliu

 

VALORACIÓN Justo Sancho-Miñano


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diciembre 24, 2021 Noticias
  • El CGCOM reclama tomar conciencia real de la situación actual a responsables políticos y ciudadanía 

En pleno auge de la sexta ola de la pandemia de la COVID-19 e inmersos ya en la época navideña, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) a través de la Comisión Asesora COVID19, alerta de la gravedad de esta nueva ola de la pandemia para evitar la quiebra del Sistema Nacional de Salud y de los profesionales que lo sostienen.  

Este documento, elaborado por más de treinta expertos, resalta la necesidad de adoptar nuevas medidas de salud pública para evitar que la menor gravedad de los casos en la población vacunada trivialice el daño en la salud y el bienestar que se está produciendo.  

Las administraciones y sus responsables deben de tomar conciencia del profundo malestar, desánimo y agotamiento de médicos y otros profesionales sanitarios. Es urgente revitalizar el contrato social implícito con las profesiones, con incrementos de recursos materiales y humanos, abordaje de las reformas siempre pospuestas y rectificando el maltrato con reducción de la temporalidad y mejoras de la calidad de empleo en el SNS. La fatiga política pandémica y el auge de conductas inapropiadas e irracionales que producen mucha desmoralización en los profesionales son otros factores que complican el abordaje de la pandemia. 

Sexta ola 

Hace un año sufríamos los efectos de una pandemia grave y mortal; con las vacunas la morbimortalidad se ha reducido, pero no la gravedad de la situación. El incremento de la incidencia está colapsando la Atención Primaria y los servicios de Urgencia y desbordando la capacidad de diagnosticar casos y rastrear contactos. Aunque las tasas de hospitalización e ingreso en Unidades de Cuidados Intensivos son bajas, cuando se aplican a un amplio número de enfermos, acaban saturando los hospitales y obligando a detener la asistencia a pacientes no-Covid, provocando daños indirectos que pueden ser muy importantes. 

Contar con recursos diagnósticos siempre ha sido fundamental para la lucha contra la pandemia; pero han de ser un instrumento al servicio de una racionalidad clínica y de salud pública, no son una medida que por sí misma reduzcan la incidencia. 

La vacunación por sí sola no es suficiente 

Se ha trasladado un relato del fin de la pandemia que está siendo muy perjudicial para que la ciudadanía asuma la situación actual: inmunizar y alcanzar el porcentaje necesario para conseguir la deseada “inmunidad de rebaño” no acaba con la pandemia, aunque mitiga sus efectos en la salud. Pese a que desde el ámbito científico y profesional se insistía en que las vacunas no tenían un efecto esterilizante, y que los inmunizados podrían trasmitir la enfermedad, los mensajes desde las instituciones, amplificados en algunos casos por los medios de comunicación, hacían concebir esperanzas de volver a la normalidad a través de la vacunación. 

Afrontar la desilusión social y las conductas irracionales 

Existe una enorme desilusión colectiva que genera una hostilidad creciente. Los responsables políticos e institucionales buscan formas de eludir la carga de responsabilidad y temen implantar medidas que contraríen o enfaden más a los ciudadanos-votantes. 

Afloran comportamientos irresponsables en grupos y personas, que incumpliendo de forma visible las normas de protección exhiben esas transgresiones como manifestación de protesta y rebeldía. El mensaje de que “ómicron mata mucho menos” ha ayudado a alimentar en población juvenil estas conductas inapropiadas. 

Las medidas que se centran en castigar los comportamientos indeseables con vacunación obligatoria o pasaporte COVID deben ser analizadas en su contexto; si se abordan como un castigo social pueden ser ineficientes y desencadenar costes y efectos adversos. Con altas tasas de vacunación, y una variante COVID que pueden trasmitir los inmunizados, exigir un pasaporte no garantiza el control de la transmisión en locales cerrados y puede dar una falsa seguridad que relaje la protección. Exigir el uso de mascarillas en exteriores tiene una efectividad mínima por sí misma, aunque pueda alentar indirectamente su uso en interiores, terrazas y aglomeraciones. 

Los sanitarios pueden “romperse” en 2022 

En los centros y servicios sanitarios se está acumulando una enorme desmoralización y cansancio; en su génesis están los comportamientos sociales irresponsables que producen desencanto y frustración; pero están presentes con más fuerza la praxis de gobiernos que miran a otro lado, y han ido dejando a las instituciones sanitarias debilitadas, huérfanas de recursos y de reformas. 

En esta navideña fase de la pandemia, el cansancio de médicos y demás trabajadores de la Sanidad añade más desesperanza: cuando más se necesita un descanso, cuando se empezaba la recuperación de las agendas de pacientes no-Covid, la sexta ola viene a sobrecargar los servicios y a volver a suspender su actividad programada, acumulando carga asistencial para el primer trimestre del nuevo año. 

Además del reforzamiento de infraestructuras y plantillas, necesitamos que este contrato social implícito termine con el maltrato en la contratación de profesionales: disminuir la temporalidad y mejorar la calidad del empleo médico y sanitario, es precondición para retener a los profesionales que formamos, y alinear su motivación con la misión del Sistema Nacional de Salud. 

El discurso político debe insistir en el agradecimiento al sobreesfuerzo que los sanitarios están haciendo desde hace ya casi dos años, incrementado en esta sexta ola y no en lo contrario, como a veces se ha manifestado. 

Combatir la “fatiga política pandémica

La co-gobernanza, siendo necesaria y esencial para la lucha contra la pandemia, se torna cada día más difícil en este clima político e institucional. El bloqueo en políticas sanitarias lleva con frecuencia a trasladar la responsabilidad a la población (para que se autoproteja) y la culpa los que no se vacunan o los que tienen conductas de riesgo. Pero los efectos de esta estrategia son muy bajos, y no puede substituir la acción de las autoridades sanitarias a través de políticas activas de reducción de la transmisión. 

La clave de la co-gobernanza está en conseguir reglas de respuesta común que permitan diferenciar las acciones en función de la diversidad local en la evolución de la pandemia. Sin este marco compartido, cada estrategia autonómica, en un clima de alta rivalidad política, se convierte en motivo de confrontación y crispación, que debilita la receptividad de la población y la viabilidad de la implementación. 

Responsabilidad política, reformas y pedagogía 

Desde el CGCOM queremos llamar a la responsabilidad política e institucional: su acción es necesaria y no puede ser suplida; además, las políticas activas pueden ahorrar mucho daño; la reconstrucción sanitaria debe empezar ya, con una combinación de incremento de recursos y de implementación de reformas. 

Pese a la urgencia y la excepcionalidad, hay que evitar soluciones que crean nuevos problemas y distorsiones: por ejemplo, la función de triaje en los Centros de Salud no debería ser desarrollada por personal administrativo; el triaje es un proceso asistencial, y debe estar desarrollado por sanitarios y organizado por el equipo clínico del centro de salud. 

También resulta imprescindible reforzar la pedagogía; trabajar en la creación de consensos políticos e institucionales para alinear los mensajes y las argumentaciones y trabajar juntos por amortiguar la desinformación, el sensacionalismo y las noticias interesadas que surgen cada día. Tanto en la co-gobernanza como en la comunicación, las organizaciones profesionales sanitarias podemos ser de ayuda y queremos ofrecer nuestra contribución. 


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diciembre 23, 2021 Noticias
  • El personal sanitario del Hospital Comarcal atiende ya a pacientes en dos UCIS COVID, además de en camas no COVID 

El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Melilla quiere hacer pública su preocupación por el aumento de casos COVID en la ciudad y la consiguiente presión asistencial que empieza a sufrir el Hospital Comarcal. En las últimas horas ha habido que lamentar dos nuevos fallecimientos y ayer se contabilizaban 15 pacientes ingresados por COVID, 5 de ellos en la UCI.

El aumento de casos repercute directamente sobre el personal sanitario y muestra de ello es la presión que están asumiendo, por ejemplo, los intensivistas. Estos especialistas están atendiendo en estos momentos a pacientes en dos UCIS COVID y también hay ingresados en camas no COVID. 

El Comarcal cuenta con la UCI COVID llena y se ha preparado una segunda UCI para atender a pacientes de la pandemia. Este servicio se presta con seis intensivistas, pero en las guardias tan sólo hay uno. Estos médicos, además, cada vez que visitan a un paciente deben ducharse y cambiarse de ropa, operación que realizan en infinidad de ocasiones a lo largo de su jornada. 

Desde el Colegio de Médicos se solicita a las autoridades competentes que tomen medidas para evitar que la presión asistencial siga en aumento y que estas decisiones se tomen tras consultar a los expertos, el personal sanitario que está en primera línea de batalla desde que comenzó la pandemia, que son los que conocen realmente lo que está ocurriendo y cuáles son las necesidades a cubrir. 


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diciembre 4, 2021 Noticias
  • El presidente Justo Sancho-Miñano considera que las medidas sanitarias deben abogar por “aumentar las precauciones y no por más restricciones”

El Colegio Oficial de Médicos de Melilla acoge positivamente la decisión de la Consejería de Salud Pública de solicitar el pasaporte COVID para el acceso a lugares cerrados. Así lo manifiesta el ente presidido por Justo Sancho-Miñano tras conocer que la Ciudad Autónoma va a prorrogar quince días más las medidas sanitarias que están en vigor y que, a su vez, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha ratificado la exigencia de dicho pasaporte para entrar en Melilla a establecimientos de hostelería, residencias de mayores y al Hospital Comarcal.

“Una vez que hemos conocido que las restricciones actuales van a ser prorrogadas durante quince días más y tras conocer la ratificación del Tribunal de Justicia de Andalucía a la exigencia del pasaporte COVID, el Colegio Oficial de Médicos valora positivamente esta medida”, manifiesta Sancho-Miñano.

A su vez desde el Colegio de Médicos se aboga por aumentar las medidas preventivas, dejando a un lado todas aquellas decisiones restrictivas que pueden dañar aún más la economía local sin aportar mejoras sanitarias. “Nosotros pensamos que lo que hace falta claramente son más precauciones, pero no más restricciones”, sentencia el presidente de los médicos melillenses.

La cautela y precaución se hacen aún más necesarias en estos momentos de repunte de la pandemia, pero también es preciso que se inmunicen aquellas personas que aún no se han vacunado porque ha quedado de manifiesto su efectividad.


Lazo negro

En memoria de las víctimas de la COVID-19 en España



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